Estos prestigiosos embajadores
tecnológicos describen sus proyectos en organizaciones estadounidenses y
europeas, y explican que salir al mundo es muy importante para un
investigador; aunque el desarraigo puede resultar muy duro
La
Argentina ha exportado cerebros durante casi toda su historia como
nación independiente. Hoy, muchos de nuestros compatriotas trabajan en
los laboratorios de investigación y desarrollo de colosos de la
tecnología, para anticiparse al futuro. A veces, para construirlo.
Algunos están desarrollando soluciones que tendrán un alto impacto en la
vida cotidiana de gran parte de la población humana.
Bernardo Huberman es uno, y se desempeña como Senior HP
Fellow y director del Social Computing Lab de los HP Labs, en Palo
Alto, California, Estados Unidos, y fundados por Bill Hewlett and David
Packard en 1966. Egresado del Colegio Nacional Buenos Aires, emigró a
Estados Unidos para completar sus estudios universitarios como físico, y
trabaja en HP desde hace muchos años. Antes, Huberman fue miembro del
prestigioso Xerox PARC (Palo Alto Research Center), lugar que vio nacer
la impresora láser, las redes Ethernet y el mouse y la interfaz gráfica,
todas tecnologías que seguimos usando en nuestras computadoras
personales a diario.
"Actualmente investigo la interacción entre la
tecnología y el comportamiento social. Formo parte de un grupo de
profesionales que está ahondando en la llamada economía de la atención.
En pocas palabras, como consideramos que la capacidad de atención de las
personas es escasa, queremos determinar, en última instancia, por qué
cierto video de YouTube es visto por millones de personas, mientras que
otro tiene pocos espectadores, y así con los demás contenidos
tecnológicos. Como sabemos que esta conducta determina el éxito o
fracaso de las soluciones que se lanzan al mercado, estamos
desarrollando mecanismos que permitan automatizar el análisis para
predecir cómo captar en mayor medida la atención de los individuos y, de
esta manera, aumentar las posibilidades de que los productos
presentados a la sociedad sean bienvenidos", explica Huberman que, entre
otras cosas, es el creador de la aplicación gratis para dispositivos
con Android y iOs (iPhone, iPad), llamado HP ePrint, que permite a los
usuarios imprimir desde sus móviles en cualquier lugar del mundo sin
necesidad de cables, ya que el smartphone o tablet se conecta de forma
inalámbrica con las impresoras de este fabricante.
Computación y neurología
Al igual que Huberman, Guillermo Cecchi, de 49 años,
vive en Estados Unidos. Este marplatense, licenciado en Física de la
Universidad de La Plata, trabaja desde 2001 como investigador permanente
del Biometaphorical Computing de IBM, en Yorktown Heights, a unos 40 km
de Nueva York.
"Aquí trabajamos en proyectos donde confluyen la
biología, la computación, la matemática y la física. Mi especialidad es
la neurobiología computacional. Por ejemplo, estoy trabajando en el
desarrollo de herramientas matemáticas y computaciones para entender
cómo funciona el cerebro humano en base a mediciones que se consiguen
por medio de imágenes cerebrales", explica.
En pocas palabras, Cecchi y sus colegas analizan textos
producidos durante entrevistas con pacientes psiquiátricos y, con las
herramientas mencionadas, diagnostican al paciente en función de lo que
éste ha dicho en la sesión médica. "El diferencial de la solución es que
el diagnóstico no depende tanto del psiquiatra, sino que se complementa
con estos desarrollos que pueden comparar, en pocos minutos, el
discurso de este paciente con el de otros miles. En definitiva estamos
sistematizando el conocimiento para extender la psiquiatría hacia un
campo más analítico", sintetiza.
Además, Cecchi trabaja con científicos de la Argentina
para caracterizar el comportamiento humano que conlleva a disfunciones
mentales. "Si bien en Buenos Aires los investigadores no tienen acceso a
las supercomputadoras que tenemos acá, ellos poseen un gran nivel, a la
altura de sus pares de los países más avanzados", opina.
El diseño móvil
Axel Meyer es diseñador industrial formado en la
Universidad de Buenos Aires y actualmente es Head of Design, Emerging
Platforms del fabricante de teléfonos celulares finlandés Nokia, puesto
que ejerce en San Francisco, Estados Unidos. Con anterioridad, este
profesional de 44 años trabajó en las oficinas de Finlandia y
previamente ocupó distintos puestos en sedes europeas de Philips y
General Electric.
Entre otros hitos, Meyer, casado con una argentina y
padre de un hijo de 15 años, formó parte del equipo que diseñó el primer
móvil para Philips. Ya en Nokia fue uno de los mentores de los
smartphones NSeries, y actualmente está trabajando en el desarrollo de
los dispositivos móviles que saldrán al mercado de aquí a dos años como
mínimo, teniendo en cuenta no sólo el diseño del hardware, sino también
cómo será la experiencia móvil de los usuarios con estos equipos.
Corazón en Colegiales
Con 54 años y radicado en Marsella, Francia, Pablo
Gluschankof es miembro del Centro Nacional de Investigación Científica
de Francia (CNRS) y fundador, presidente y director científico de
AmiKana BioLogics, un laboratorio de biotecnología que imagina, crea,
desarrolla y en el corto plazo venderá kits de diagnóstico basados en el
concepto de medicina personalizada, que a partir de una simple muestra
de sangre ayudará a los médicos a optimizar los tratamientos específicos
de sus pacientes para ciertas infecciones virales, como el sida y la
hepatitis C, en función de los medicamentos disponibles en el mercado.
Gluschankof emigró a Israel en 1976, porque sentía
miedo del contexto social que reinaba en el país por esos días. En aquel
entonces, estudiaba Ciencias Exactas en la Universidad de Buenos Aires y
terminó sus estudios en el exterior. Entre varios títulos, acredita un
posgrado en Química Biológica de la Universidad de Standford. "Aunque
hace más de 30 años que vivo en el exterior, mi corazón sigue estando en
Colegiales", confiesa este científico, que aún posee la nacionalidad
argentina y tiene dos hijos que, aunque han sido criados afuera, hablan
en perfecto español.
Otro estilo
Los entrevistados afirman que visitan la Argentina al
menos una vez al año y que tienen familiares y amigos aquí, con los
cuales se comunican a diario. De la misma manera coinciden en que no
volverían a radicarse en el país en el corto plazo. "Hablando de
ciencia, Estados Unidos es el lugar más avanzando del mundo. Yo me casé
con una danesa y mis hijos crecieron acá. Me encanta estar en el centro
donde se está generando el futuro, y me adapté muy bien al estilo de
vida estadounidense", dice Huberman, con un marcado acento, parecido al
de los norteamericanos que aprenden a hablar español.
Por su parte, Cecchi destaca que en Estados Unidos
puede trabajar con la última tecnología disponible en el planeta, y que
la sociedad valora y reconoce su labor.
De todos modos, no todo es color de rosa: "Adaptarse a
la vida acá es difícil", observa Huberman, y destaca que el componente
afectivo de las relaciones es mucho menor en el hemisferio norte,
realidad a la que no todos los argentinos se acostumbran.
Meyer disiente. "Justamente, lo más interesante de
trabajar en el exterior, sobre todo en lugares cosmopolitas, es que uno
puede interactuar y expresarse tal cual es, manteniendo su identidad, y
relacionarse así con personas de muchas partes del mundo, y eso es
sumamente enriquecedor para los que hacemos innovación", explica, y
agrega que, como tiene muchos compañeros latinos, habla con ellos
permanentemente en español.
Los entrevistados destacan que la intensidad del
trabajo es inmensa. "Llegan e-mails todo el tiempo, incluso los fines de
semana. La gente se relaciona a través del trabajo. La dedicación es
realmente full life", observa el ejecutivo de HP.
"Acá podemos definir formas de trabajo de excelencia y
los desafíos son constantes. Además, todo está preparado para empujar la
creatividad. En el equipo no hay personas conformistas; por el
contrario, siempre estamos buscando el error para mejorarlo y trabajamos
pensando a futuro", agrega Meyer.
"En Estados Unidos se trabaja bajo muchísima presión
porque hay que desarrollar soluciones que tengan un impacto inmediato en
la sociedad, ya que la ciencia es parte de la maquinaria económica,
mientras que en la Argentina se ejerce con mayor libertad y hay menos
competencia porque no hay tantos científicos", compara Cecchi.
Desde acá también se puede
Huberman y Cecchi consideran que muchas veces, la gente
idealiza cómo es vivir en el exterior y trabajar en un centro de
vanguardia. "Conozco muchos argentinos que intentaron hacer carrera en
Estados Unidos y no lograron adaptarse al estilo de vida", dice el
ejecutivo de HP.
¿Qué pueden hacer, entonces, los argentinos que no
quieren o no pueden viajar al exterior? "Con el avance de las
comunicaciones, principalmente Internet, la noción de atraso resulta
irrelevante, porque todo se hace a través de la Web. De hecho, estoy
realmente muy impresionado por el gran nivel de los científicos que
actualmente trabajan en la Argentina", opina Huberman.
Meyer cree que es posible tener centros de
investigación y desarrollo aquí. "Como el diferencial ya no está en la
infraestructura, porque los proveedores se han globalizado, lo esencial
consiste en contar con los mejores talentos y mantenerlos motivados, con
ganas de trabajar e innovar. Estas personas están en todo el mundo, lo
que hay que hacer es reunirlas. Además, lo cierto es que los centros de
innovación no están precisamente en los mismos lugares donde se realiza
la producción", resume.
"Trabajar como científico en la Argentina es posible,
pero es fundamental viajar y hacer experiencia en el exterior, porque el
investigador tiene que tener la mente bien abierta para poder
desempeñarse mejor profesionalmente", explica Cecchi.
Gluschankof coincide. "Estoy convencido de que si un
profesional quiere ser inventivo y eficaz, debe salir al mundo para
vivir nuevas experiencias y descubrir que hay varias formas de responder
a una misma pregunta."
Cerebros de exportación
Retrato de la inteligencia nacional en el extranjero
Bernardo Huberman Estudia el comportamiento social relacionado con la tecnología en los HP Labs, en Estados Unidos
Guillermo Cecchi Desde
2001 trabaja en el Biometaphorical Computing Laboratory de IBM, en
Nueva York, analizando el funcionamiento del cerebro humano. Tiene 49
años
Pablo Gluschankof Tiene
54 años y trabaja en el desarrollo de kits de diagnóstico en su propia
compañía y en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia
Axel Meyer Es
responsable de diseño de Nokia, tiene 44 años y entre algunas de sus
obras más conocidas están los teléfonos de la Serie N del fabricante
finlandés
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