miércoles, 8 de mayo de 2013

Cambios en la mentalidad y formas escriturarias en la Edad Media y apertura hacia nuevos tiempos en todos los sentidos


Cambios en la mentalidad y formas escriturarias en la Edad Media y apertura hacia nuevos tiempos en todos los sentidos

 


La Edad Media no es un bloque compacto, sino que suele dividirse en dos etapas donde se considera una Edad Media Temprana, es la llamada Alta Edad Media, que se desarrolla entre los siglos V al X; y la Baja Edad Media, que comprende desde el siglo XI al siglo XV y en la que se produce una diferenciación radical con respecto a la primera etapa y una fuerte apertura a nuevas formas, tanto en la escritura, como en todos los aspectos de la vida.
El segundo periodo medieval  se suele subdividir en Plena Edad Media, desde los siglos XI al  XIII; y los dos siglos XIII y XIV que suponen una  Crisis de la Edad Media. Como toda crisis es preludio de renovación y de prosperidad futura.
Aparecen formas políticas nuevas, tales como el califato islámico frente a poderes universales como el Pontificado y el Imperio que representan a la cristiandad latina; también está la cristiandad oriental representada en el Imperio bizantino y los reinos eslavos; y a menor escala de influencias están también las ciudades estado, que van desde la atomización en pequeñas ciudades episcopales alemanas a las repúblicas venecianas que supieron mantener sus imperios marítimos, tal es el caso de Venecia. Se asiste, asimismo; a la transformación de las monarquías feudales, que configurándose como monarquías autoritarias preludian el Estado moderno.
El germen, todas las semillas, que originarían después la sociedad moderna se siembran y brotan en la Edad Media, es decir, la Edad Moderna se concibe en la Edad Media.
Transformación en las mentalidades, en la filosofía, en las estructuras de poder, etc. Todo ello va a generar un uso distinto en lo que a grafías se refiere. La vida se agiliza, los enfrentamientos de poder entre el cristianismo y el Islamismo rompen la unidad del Mediterráneo; y las Cruzadas en todo el orbe europeo y la Reconquista peninsular no dejan de suponer intercambios culturales, algunos de los cuales se materializan en instituciones prolíficas como la Escuela de Traductores de Toledo. De otra parte la Iglesia se convierte en baluarte cultural, el monacato significa la protección del patrimonio documental que se había heredado de la Antigüedad Clásica, una cultura que se adapta al Cristianismo a la civilización del orbe cristiano.
La Edad Media evoluciona desde la unidad a la diversidad y van naciendo  las incipientes nacionalidades. Se da una dualidad unidad / diversidad, pues mientras las mentalidades están dirigidas por el “Auriga de Delfos” que lleva firme las riendas de unos caballos que corren en una carrera sin precedentes, para que estos no se desboquen, esta unidad está representada por el Cristianismo; mientras, en lo político, en lo social, asistiremos a una atomización. De la sociedad estamental se va pasando a la sociedad de clases.
Tanto en arte como la paleografía se ven afectados por todos estos cambios; y vemos sucederse gran número de estilos prerrománico, románico, gótico, con sus variantes locales y con sus mezclas procedentes de la simbiosis cultural. Paralelamente el arte islámico, que en las zonas de frontera se confunde con las culturas locales y nacen estilos como el mudéjar, el arte árabe-normando, el arte bizantino, etc.

Se asiste a cambios trascendentales en la política, en lo social, en lo económico, en lo cultural, en lo religioso; y, todo ello, se dejará ver en la grafía, que se ve afectada por los particularismos locales y por el ritmo que impone la gestión administrativa y la creciente burocracia.
Nacen las universidades y el papel se difunde como soporte escriturario e igualmente se asiste al nacimiento de nuevos estilos y tipología gráfica. La escritura gótica es la imperante en Europa, el romance va sustituyendo al latín, con lo que se populariza la escritura y la lectura. El humano desea mejorarse, superarse a sí mismo y tener libros es prueba de cultura, aparecen grandes colecciones, coleccionar libros se pone de moda entre los poderosos, las colecciones pasarán después a convertirse en importantes bibliotecas con el tiempo.
De la letra carolina, de apariencia sencilla pero cargada de abreviaturas, con aspecto sentado y redondo, se pasa a la gótica tipo en el cual las letras aparecerán más juntas o apretadas unas contra otras, ascensional, quebrada y angulosa, producto del biselado de la pluma, de ave, más flexible; el biselado se hace más pronunciado y oblicuo. Y, en cuanto a soportes, el papel desplaza, al pergamino, menos mal que el progreso lleva por estos derroteros porque usando el pergamino como soporte, en un libro podía ir perfectamente un rebaño entero de animales sacrificados.
La gótica ofrece contrastes y exageraciones, al lado de rasgos finos aparcen trazos fuertes y gruesos; se verticaliza y asciende, en sintonía con la arquitectura, la ascensionalidad en la arquitectura denota espiritualidad. El ductus se verticaliza y del predominio de las redondeces en los grafemas se pasa a las líneas quebradas y angulosas, haciéndose la escritura más rápida. Es una grafía regular, proporcionada y equilibrada, que parece buscar la geometría de forma minuciosa, características que van a darse tanto en las variantes librarías como en las variantes más caligráficas, todas con sus particularismos locales. Hasta que la escritura se vaya cursivizando para dar lugar a nuevas tendencias que abrirían nuevos tiempos.


Maria del Carmen Calderón Berrocal (27 Posts)Perito Judicial PRL. Auditor PRL. Máster Oficial Prevención de Riesgos Laborales. Doctora en Hª Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas. Master en Dirección de CCMM. Especialista Universitario AAMM. Archivera. Lda. en Geografía e Historia. CAP y FO.

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