Por Guido Carelli Lynch
Pese a la propuesta del Gobierno y a insistentes rumores, por ahora no hay nada concreto en la mudanza a Tecnópolis, dice Adamo.
10/05/13
La Feria Internacional del Libro está cambiando. Y su Directora
Ejecutiva, Gabriela Adamo, tiene mucho que ver. No lo dice abiertamente,
porque su estilo moderado –que no perderá ni para decir que por ahora
la Feria no va a Tecnópolis– se lo impide. Pero se propone devolverle
al evento el privilegio que ostentó y perdió a manos de Guadalajara,
donde en apenas diez días todavía se cocinan más negocios y se pasean
más autores internacionales. Por eso, cuando asumió en 2010, se propuso “internacionalizar” y “profesionalizar” la Feria porteña sin que perdiera su carácter masivo, o sea: más negocios, más traducciones argentinas para ofrecer y autores prestigiosos en el mismo marco. Un nuevo formato con una ciudad invitada de honor y jornadas profesionales con invitados de lujo. Adamo se toma unos minutos para ofrecer un balance, cuando todavía quedan cuatro días por delante. “Creo que fue una muy buena Feria, con una oferta variada y con alta calidad en las actividades culturales. Las Jornadas fueron muy buenas, a pesar de las dificultades del contexto económico. Por lo que nos dicen las primeras encuestas, la mitad de los participantes cerró negocios concretos, la mayoría por montos superiores a los del año pasado”, explica.
–¿Qué cosas la sorprendieron?
–Sobre todo, la reacción del público. La respuesta a la presentación de autores “difíciles” como los del Café Amsterdam muestra que hay buena disposición ante propuestas de excelencia. Me sigue sorprendiendo el entusiasmo por la feria que se nota entre los más jóvenes y que palpamos a través de las redes sociales.
Adamo no tiene dudas de que la Invitada de Honor de 2014, San Pablo, hará una “apuesta fuerte”. Pero tampoco le cuesta reconocer, aún sin las cifras definitivas, que por ahora este año se nota una pequeña baja en la afluencia del público. “Creo se debe sobre todo a una Noche de la Ciudad bastante floja (por la lluvia y la cancelación del recital de Toquinho) y la comparación con los 4 feriados corridos del año pasado”, argumenta.
No todas han sido buenas, este año la Feria cerró una hora más temprano y todo indica que en la próxima edición la Feria volverá a cerrar a las diez. “Con el cambio de este año nos quedamos cortos”.
Las oportunidades comerciales sin embargo no parecen haberse resentido demasiado. Por lo bajo, los expositores repiten año a año que la Feria es una cita a la que no pueden faltar pero en la que no hacen una diferencia económica. ¿Para quién es un negocio entonces? “Para la Fundación no, si lo medimos en dinero: lo que ingresamos lo gastamos en programación. Sí (funciona), por supuesto, si lo medimos en efectividad: acercar el libro y la lectura a más de un millón de personas. Que no sea un negocio para los expositores es algo que, amablemente, me permito poner en duda ”.
Tampoco evita la última pregunta, la que no pasará desapercibida, porque la Feria es para muchos un botín político y por eso el gobierno nacional intentó seducir y presionar a algunos editores para mudar el encuentro a Tecnópolis.
–¿Cuál será la sede de 2014? ¿ La Rural o Tecnópolis?
–Por ahora, La Rural como siempre. En el equipo de la Fundación El Libro no tenemos noticias en contra.
Bastará ver nomás quién será el dueño del predio, una batalla judicial todavía pendiente.
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