lateralidad-cruzada 

La lateralidad es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. Son varios los factores que influyen en ella ( genéticos y ambientales).
La podemos clasificar en varios tipos:
-  La lateralidad homogénea  cuando mano, pie, ojo y oído ofrecen una dominancia en el mismo lado ya sea en el lado derecho (diestro) o izquierdo (zurdo). Es la que presentan la mayoría de las personas.
-  La lateralidad cruzada, también llamada contrariada, cuando existe una lateralidad distinta de la manual para pies, ojos u oídos (por ejemplo mano derecha dominante con dominio del ojo izquierdo). En muchas ocasiones es síntoma o causa de problemas en el aprendizaje, en especial en los procesos de lectura y escritura. Se presenta muy a menudo en niños diagnosticados de THDA.

- También podemos encontrar casos de lateralidad mixta, que se dan cuando algunas personas hacen determinadas cosas con una parte del cuerpo  y otras cosas con la otra.
- Y, finalmente, el ambidextrismo que se da cuando las personas utilizan las dos partes del cuerpo indistintamente y con igual habilidad.
El desarrollo de la lateralidad se va definiendo poco a poco durante los primeros años de vida de los niños cuando aún no es demasiado importante conocer donde están la derecha y la izquierda, es cuando se inicia el aprendizaje formal, sobre todo el de la lectoescritura, que acaba de definirse y que estos aspectos adquieren una gran importancia ya que los niños necesitan conocer y controlar la direccionalidad de las letras para poder decodificarlas y con ello aprender a leer y a escribir.
Es importante no forzar la lateralización, puesto que nos podríamos equivocar potenciando un lado que tal vez no es el dominante. Un niño al que se le ha forzado a utilizar la mano contraria a su lado dominante es un niño con un sistema nervioso desorganizado. Su cerebro ha de estar organizado para que él pueda organizarse a su vez en el espacio en que el se mueve y sobre el papel en su trabajo escolar.  Este trabajo debe realizarlo un experto, ya que el simple hecho de hacer que el niño escriba con una mano que no es su mano dominante puede causarle dificultades serias de aprendizaje. Una vez que el experto haya identificado la dominancia, se traza un plan para desarrollar la lateralidad adecuada, en el cual se involucran los padres, los maestros y el terapeuta de aprendizaje.
Cómo influye la lateralidad cruzada en el rendimiento escolar
Tradicionalmente se ha creído que los niños que presentan una lateralidad homogénea han tenido más facilidad para el aprendizaje que los que no la tienen. Esto no es necesariamente así, aunque debe tenerse en cuenta que  la lateralidad mal establecida o cruzada añadida a otros factores puede comportar otros problemas más serios de aprendizaje, y que, además,  aparece en muchos casos de niños con problemas de dislexia. Esto se puede observar sobre todo a partir del inicio de la educación primaria en los casos en que no se ha establecido una lateralidad bien definida.
Algunos de los síntomas que pueden presentar los niños con lateralidad cruzada y que podemos observar los docentes son los siguientes:
Presentan dificultad en la automatización de la lectura, la escritura o el cálculo. Suelen leer muy lento y con pausas. Se pierde a menudo. Falta de ritmo.
Suelen mostrar dificultad para mantener la atención. Se distraes con facilidad.
Se muestran inquietos e hiperactivos. Les cuesta concentrarse.
Tienen problemas en organizar adecuadamente el espacio y el tiempo.  Confunden fácilmente  derecha-izquierda que le dificultan la comprensión de las letras. También muestran confusión entre la suma y la resta o la mutiplicación y la división.
 No se muestran motivados en el aula. Tienen escaso o nulo interés en algunas actividades.
Desde el punto de vista psicomotor presentan cierta torpeza de movimientos. Confusión para situarse a derecha o izquierda a partir del eje medio corporal.
Emocionalmente, también pueden presentar  inhibición, irritabilidad, desesperanza, reacciones desmedidas, etc. Su autoestima suele ser baja.
Suelen ser lentos en sus reacciones, con escasos  reflejos inmediatos delante ciertas actividades manuales.
Pueden presentar disgrafía, dislexia, discalculia. También dislalias y a expresar lo contrario de lo que piensa.
A la hora de escribir realiza inversiones en el ordenamiento gráfico y lector. Escribe letras y números en forma invertida, como reflejadas en un espejo. Este es uno de los síntomas más claros de la posibilidad de estar ante un problema de lateralidad cruzada o contrariada.
Cómo podemos saber el tipo de lateralidad establecida en un niño.
Existen diversas pruebas que nos permiten valorar si la lateralidad está establecida y si los niños presentan problemas en cuanto a este aspecto de su desarrollo. Os dejamos algunas pruebas que podéis hacer con vuestros peques si tenéis dudas, pero siempre debéis recurrir a los especialistas para que ellos hagan una correcta valoración y emitan un diagnóstico si es necesario.
Algunas de las pruebas que podéis hacer son las siguientes:
Dominancia manual:
-Pedir al niño que coja un lápiz de la mesa y que escriba una serie de números (p.e. del 1 al 10). Se observa la mano con la que coge el lápiz y escribe. En condiciones normales, ésta será la mano dominante. Se debe también pedirle que coja diferentes objetos (peine, cepillo de dientes…) y comprobar si sigue utilizando la misma mano o no.
-Podemos luego solicitarle que trate de escribir la misma serie de números pero con la otra mano. Un niño diestro bien organizado debería presentar gran dificultad para efectuar los números con la mano izquierda presentando inversiones frecuentes.
-Otras pruebas de verificación: descorchar una botella, pegar etiquetas, manejar herramientas, cortar con tijeras, encaje de puzzles…
Dominancia ocular:
-Una de las pruebas clásicas es la del papel perforado. Puede utilizarse cualquier material que pueda manejar el niño y que tenga un pequeño agujero central. Se le pide que en posición de pie sostenga con los brazos estirados el papel perforado. A esta distancia se le dice que trate de mirar a través del agujero algún punto situado detrás (puede ser el propio evaluador). La siguiente instrucción es que vaya acercando poco a poco el papel a la cara hasta tocar la misma. Esto debe hacerlo sin dejar de mirar por el agujero enfocando al punto fijado. Una vez que el papel llega al rostro el niño ha situado el agujero frente al ojo dominante.
-Puede también evaluarse la dominancia ocular con calidoscopios o tubos pidiendo al niño que mire a través de ellos. El ojo en el que se sitúa el objeto es el dominante.
Dominancia de pie:
Las pruebas clásicas comprenden un amplio repertorio como chutar una pelota o mantenerse durante un tiempo a la pata coja sin moverse. En ambos casos la pierna con la que se chuta o la que sostiene el cuerpo suele ser la dominante.
Dominancia auditiva:
Es, sin duda, a la que menos atención se ha prestado y, a su vez, la que puede presentar mayor variabilidad según la tarea a efectuar.
Las pruebas más sencillas consisten en entregar algún objeto con ruido tenue (auricular, reloj u otro) y pedirle que escuche atentamente. La oreja hacia la que dirige el objeto es la dominante.
Qué podemos hacer en el caso de que un niño muestre lateralidad cruzada.
Hay diversidad de opiniones al respecto de cuándo debemos intervenir, aunque la mayoría de autores defienden la intervención temprana para evitar los posibles efectos posteriores sobre el aprendizaje.
Una vez que sospechamos que existe una lateralidad mal establecida, hemos de acudir a los especialistas para que ellos realicen una correcta evaluación psicomotriz, estudien la historia evolutiva del niño .
Ellos son los que determinarán el tipo de ejercicios y actividades que deberá realizar el niño para corregirla y redirigirla de manera correcta con la tendencia neuro-biológica del niño.