domingo, 27 de abril de 2014

El sabor de las palabras

El sabor de las palabras

Por   | LA NACION
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"Si este siglo XX no será solo de siniestra memoria, ello se debe sin duda al placer y al impudor de las mujeres libres [...]. El sabor de las palabras, restituido a los seres robotizados que somos nosotros, es tal vez el más bello presente que puede ofrecer una escritura femenina a la lengua materna." Así reflexionaba Julia Kristeva en la introducción a su tríptico El genio femenino, cuyo primer volumen, dedicado a Hannah Arendt (seguiría luego con Melanie Klein y con Colette) apareció originalmente en 1999.
Una era llegaba a su fin y la ensayista francesa de origen búlgaro miraba el nuevo siglo con optimismo: sería el turno de las mujeres, que no sólo transformarían la vida en la esfera pública, sino que también introducirían grandes cambios en los papeles que tradicionalmente desempeñaban en la esfera privada, en particular, la maternidad. El siglo XX, feminismo mediante, había traído la liberación colectiva; el XXI sería la ocasión de las oportunidades personales. En consonancia con esa creencia acometió Kristeva su obra. La animaba la intención de que aquellas tres mujeres ejemplares sirvieran de inspiración para que todas las demás se animaran a superarse a sí mimas: "Reconocer la contribución principal de algunas mujeres extraordinarias que, por su vida y su obra, han marcado la historia de este siglo, es un llamado a la singularidad de cada una". Porque las mujeres de Kristeva son excepcionales, pero también de lo más corrientes; cometen errores y muestran sus límites. Y eso, afirma, exige que nos mantengamos en alerta: "Más allá de la invención, la obra o la acción, hay alguien, alguien ha vivido. ¿Somos nosotros alguien? ¿Eres tú alguien? ¡Intenta ser alguien!"
En esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuatro mujeres singulares hablarán sobre su arte. Lo harán en el espacio de LA NACION. La argentina Alicia Dujovne Ortiz, la cubana Zoé Valdés, la chilena Diamela Eltit y la española Almudena Grandes difieren tanto en sus trayectorias personales como en sus mundos literarios y sus estilos narrativos. Pero todas ellas han elegido un mismo territorio para dar batalla, la literatura, y en él han dejado su marca. También, cada una a su modo honra con sus libros esa característica deliciosa que Kristeva atribuye a la escritura femenina: restituir el sabor de las palabras que ha sido olvidado..

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